Categoría: Cuentos

Tropiezos

“Espectador a la fuerza, veo a los contendientes que inician la lucha y quiero estar de parte de ninguno. Porque yo también soy dos: el que pega y el que recibe las bofetadas.” J.J Arreola Corría en el sendero matutino del parque el Cantador y..

La Duda

La Duda dejó crecer sus uñas un centímetro más allá de sus dedos. Tenía unas semanas metida en el cuarto del motel  escuchando la música de los automóviles, los tracto camiones y las ventoleras de la primavera; bebiendo ron y fumando habanos como si no..

Servicio a domicilio

El cartero golpeó el llamador de cobre tres veces seguidas; al sospechar que no tendría respuesta lanzó la carta por debajo de la puerta, allí donde cabe sólo el aire y las hojas de papel. Más tarde, Sergio salió de la ducha para acercarse hasta..

La bañera

Ari se levantó de la silla y fue a sumergirse en la tina del agua helada. Siempre había creído que el frío ahuyentaba los sueños, la modorra, y encendía una chispa para comenzar el ritual de día. En octubre tenía siempre la sensación de regresar..

La roca

—¡A otra zorra con ese mink!- Dijo una perversa Andrea Roca cuando le ofrecieron la Dirección de Producciones Atómicas del Ministerio de Conservación de la materia gris. Había desgastado parte de su juventud en reventarse los nervios con una pandilla de burócratas que sólo buscaban..

Los distintos

Desde que lo recuerdo se propuso ser distinto. Era un hombre de cabellos lacios, negros y largos, tanto que le llegaban a los hombros y sin distinción ondulaba la cabeza para sentir las puntas del pelo raspar la nuca. Quiso ser distinto como si estuviese..

Escribir por encargo

Me llegó una carta para disuadirme que no escribiera lo que voy a escribir. Era un correo de media noche, de esos de madrugada que se hacen con la saña de los desvelados. De los dolores de muelas. Palabras más, palabras menos me suplicaba que..

De ida

Desde siempre me he llamado Pedro Camacho y estoy convencido que mi nombre no puede representar nada importante, tampoco tiene algo que ver con la invención de mi apodo. Uno nunca sabe en realidad cómo se llama, hasta que alguien lo nombra de otra manera y..

La carta

Ella dice que se va a casar con uno de esos hombres de cuello levantado y traje gris. También me cuenta que nadie la acaricia por las noches, y que el otoño lo pasó con frío. De sexo; dos, dos. Sigue la carta entre esas..

Aleja de mí tu espada

Share